En numerosos países ha crecido considerablemente el interés por la justicia restaurativa, tanto fuera como en el mismo seno del campo penal, según la naturaleza o la gravedad de los conflictos interpersonales. La Justicia Restaurativa permite, con la participación de la comunidad, el acompañamiento de la pena, la restauración de la víctima y del infractor, y la reconstrucción del lazo social.

Las medidas que promueve la justicia restaurativa, susceptibles de intervenir en distintos estadios del proceso penal y asimismo durante la aplicación de la pena, se basan en el encuentro de personas afectadas por el crimen y el delito en el marco de una mediación restaurativa en cara a cara, en una conferencia del grupo familiar, en un círculo restaurativo, en un círculo de determinación de la pena, en encuentros condenados-víctimas, o también en círculos de apoyo y de responsabilidad. Esta medidas, múltiples, necesitan la conjunción de condiciones precisas en términos de consentimiento y de participación de las personas concernidas. Su aplicación supone igualmente la presencia de terceros específicamente formados para acompañar a los participantes. En efecto, la justicia restaurativa es todo salvo improvisación y precipitación.

Las evaluaciones científicas de estas medidas son particularmente elocuentes para la mayoría de los participantes en términos de satisfacción en cuanto a la justicia rendida, y de reconocimiento de sus sufrimientos; mejoría notable de su estado de salud físico y psíquico; de reconquista de la propia estima, de su responsabilidad; disminución notable del “miedo del crimen”; en términos de facilidad de trabajo para los propios magistrados; en el cumplimiento efectivo de los acuerdos negociados; en menor reincidencia, o asimismo en reducción de costes.

Debemos reforzar esta armoniosa complementariedad entre tratamiento penal – de las consecuencias y consideración – restaurativa – de las repercusiones del crimen.

Sin embargo, sólo hace unos años que la cuestión restaurativa ha hecho tímidamente irrupción en nuestro país. Un informe de 2007 del Consejo Nacional de Ayuda a Víctimas, y coloquios organizados por el INAVEM en 2008 y 2012, y después por la Federación Protestante de Francia en 2013, permitieron dar a conocer las principales medidas de la justicia restaurativa. Algunas experiencias se han llevado también a cabo: encuentros detenidos-víctimas en Poissy en 2010 y en 2014, círculos de apoyo y de responsabilidad realizados por el SPIP de Yvelines, y algunos encuentros en espacio abierto.

Ahora bien, es inevitable constatar que ninguna experimentación de envergadura se ha llevado a cabo en nuestro país. Hoy en día, sin embargo, la directiva del parlamento europeo y del consejo del 25 de octubre de 2012 nos obliga a prever la realización de servicios de justicia restaurativa, y la misma ministra de Justicia desea que el principio de la justicia restaurativa se integre en el código de procedimiento penal.

Es en este contexto en el que nació la Plataforma Francesa por la Justicia Restaurativa, en septiembre de 2013, bajo el impulso de la Pastoral de prisiones de la Federación Protestante de Francia). Actualmente los miembros son: Sabrina Bellucci (directora del INAVEM), Brice Deymié (responsable nacional de pastoral de la Federación Protestante de Francia), Robert Cario (presidente del Instituto Francés de Justicia Restaurativa), Marc Génin (capellán ortodoxo), François Goetz (director de centro penitenciario), Christophe Hahling (pastor, capellán), Artaud Latscha (mediador), Vincent Leclair (capellán nacional de la Iglesia Católica), Hans Lefebvre (Consejero de reinserción), Paul Mbanzoulou (Director de investigación y de documentación, ENAP), Frédéric Rognon (profesor de filosofía, Estrasburgo), Eric Rommeluère (budista, antiguo coordinador de la atención budista para prisiones), Arnaud Stolz (pastor, capellán regional de Estrasburgo), Pierre-Victor Tournier (investigador en el CNRS), Marion Trotignon (criminólogo).

 

Las ambiciones de la Plataforma son las siguientes:

  • Ser un interlocutor de referencia para los poderes públicos para hacer valer la validez de la justicia restaurativa.
  • Participar en la reflexión sobre el sentido de los crímenes y delitos y el sentido de la sanción.
  • Promover un debate sobre todas estas cuestiones en el espacio público.
  • Sensibilizar a los actores del trabajo social, de la seguridad, de la justicia, y de la salud en el interés de la justicia restaurativa, sus principios, y sus garantías de aplicación.
  • Promover la formación de actores (profesionales y voluntarios) de encuentros restaurativos: mediación, conferencias y círculos restaurativos, encuentros detenidos/condenados-víctimas, círculos de apoyo y de responsabilidad.
  • Permitir una multiplicación de encuentros restaurativos tanto en el seno de los establecimientos penitenciarios como en la comunidad, por una puesta en común de nuestras redes.

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Benjamin Sayous

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